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Asociación Cultural Khalsa
Templo Khalsa para la Unidad de las tradiciones espirituales de la Humanidad

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El Yoga de la Activación del Alma

DHARMA CELÊSTIAL DE JASWANT GURÚ

DHARMA

A lo largo del camino vamos comprendiendo algunas cosa muy sencillas pero a la vez muy significativas, eso que llamamos Dharma; donde la enseñanza no es una técnica sino la expresión o la revelación de aquello que consideramos la verdad que se va manifestando para cada uno. En ese sentido, poco a poco vamos abriendo el corazón. Hemos venido a este encuentro a abrir el corazón. La mente al principio tendrá sus dudas y sus temores pero vamos a tenerla en cuenta, no le vamos a decir directamente: “vete”, sino que vamos a empezar, darle la información y el tiempo necesario para que el corazón se pueda abrir.

Cuando se abra el corazón entonces iniciaremos el camino del Yoga Celestial. Vamos a esperar que se abra la flor de loto y entonces pondremos en esa flor de loto una semilla dorada, echaremos los polvos de oro y la lluvia que cae para refrescar esa flor, que es la iniciación. Son como las gotas de los Néctares Celestiales, el Amrit celestial, la Ambrosía.

Para eso se crean los espacios sagrados, como éste. Un lugar que tiene umbrales, entradas, puertas, un sistema que es respetuoso con el ser humano, que no fuerza el proceso natural de un ser humano que ha de encontrar su propio corazón, sino que acompaña y fluye junto con él para que al final sea posible abrir esa flor de oro.

ACTIVACIÓN E INICIACIÓN

El Yoga Celestial es un Camino de Iluminación y Ascensión a través de los que llamamos la Activación del Alma. Esto significa que no es solo un camino de práctica espiritual sino permite el acceso iniciático a niveles de conciencia de alto nivel. Celêstial es un camino iniciático, es un camino de iniciación. Entonces no es una transmisión de información solamente, no es una teoría sino que también es una iniciación real que abre espacios nuevos dentro del alma, del corazón y de los canales energéticos, que serían como su expresión más física, eso que llamamos chakras y Nadis. Es una apertura de energía y conciencia que transforma todo el sistema de energía del cuerpo humano para recibir más cantidad de información Celestial, de energía Celestial, y elevar nuestro nivel de conciencia a una mayor comprensión.

A través de Celestial lo que hacemos es despertar la comprensión de quién somos, de por qué hemos nacido y también de por qué tenemos que morir. Si no entendemos eso, si no comprendemos y abarcamos todo eso, podemos morir sin sentido y eso es muy grave. Entonces,  “más vale vivir con sentido y morir también con sentido, vivir con el alma y entregar el alma en el último momento para que se vaya hacia Dios”.

Es como ese encuentro con la luz, en la cual no tenemos el impedimento de la mente, que sólo se opondría a un acontecimiento espiritual intentando calcular el beneficio personal de lo que acontece. En la muerte no puedes tener la idea de beneficio personal, sólo puedes comprender que Dios es el Amor. Si te vas al beneficio  y sacas la calculadora en la muerte… no te salen las cuentas... ¿vale?

Entonces eh… es muy importante haber aprovechado el tiempo de vida que tenemos para experimentar el gozo de haber sido encarnados en un cuerpo, experimentar el hecho de ser tú y yo, experimentar la distancia, la diferencia, la ganancia, la pérdida, lo que hemos venido a experimentar, el amor el desamor, lo que hemos venido a experimentar,  la comprensión de lo que sí y de lo que no. Estamos en un lugar donde se da esta dualidad de la luz y la sombra, la luz y la oscuridad, en un lugar donde se da la materia, que no es así en todo el universo, en todos los planos de vida, estaríamos en unos planos más sutiles como los ángeles, no tienen esa vibración, densa, de la materia, pero por eso no pueden aprender de ambas cosas.

El hecho de ser humano no es ser menos, bien me encanta, algunos corazones están empezando ya a bombear sangre, lo cual es buena cosa, ja ja ja no sea que nos vayamos a quedar pálidos aquí. Entonces, el hecho de ser humanos no es menos que ser un ángel, ni es menos que ser un Buda, ni es menos que ser un Cristo: es un estadio. Es el estadio donde se aprende desde la dualidad hacia la unidad y este estadio es reverenciado por los planos celestiales.

ACEPTO Y AGRADEZCO

Acepto y agradezco es la frecuencia de la frescura espiritual, es la simplicidad de un pensamiento que relaja, que no pone objeciones, solo dice: - si gracias, acepto y agradezco, acepto la energía de Dios, sus bendiciones, sus regalos y no lucho con ellos sino que me esmero en ir abriendo uno tras otro -.  

Cuando estás en una clase de Yoga o en un Satsang con algún maestro la mejor actitud es aceptar y agradecer porque en ese momento en el que estás en un templo en contacto con las enseñanzas sagradas la energía divina se acerca a ti y entonces el ego empieza a poner pegas y objeciones y a veces tus emociones se disparan y caes en el miedo o el enfado y te pierdes la bendición.

Ensalza el nombre de Dios en tu mente y Dios preservará tu corazón. Dios solo necesitas que digas que si, nada más, y cuando esto se hace se abren canales nuevos de energía en ti porque somos conciencia y energía, no somos una materia inerte, somos una energía con sensibilidad… con conciencia. Cuando decimos: - Dios es grande ¡Wahe Gurú! Acepto y agradezco – tu cuerpo vibra en una vibración diferente, más alta y tu cambias, te transformas tu cuerpo absorbe la energía divina y tus canales energéticos empiezan a funcionar con más intensidad y te recorren las sendas bioquímicas de luz pura.

Ante la presencia de Dios el alma se conmueve y a veces zozobra pero si decimos “acepto y agradezco” permitimos que la mente se relaje y de el permiso necesario para que el cuerpo pueda canalizar y distribuir la energía de amor de Dios y entonces desaparece el conflicto. Entonces elevas tu nivel de conciencia y una mayor cantidad de energía entra en tu sistema de una forma segura para que no te quemes y puedas acceder a los reinos celestiales.

VIVIR, SENTIR Y COMPARTIR

En Yoga Celestial decimos que hemos venido a vivir, hemos venido a sentir y hemos venido a compartir, no te pierdas nada de todo esto… es lo mejor de lo mejor.

Vivir es arriesgarte, vivir es jugar, ir más allá de los limites, adentrarte en la aventura de la existencia, vivir es no tener un guión, vivir es Vivir con mayúsculas… vivir no es solo no morirse...

A través del Yoga Celestial buscamos despertar para poder a vivir de verdad, no sólo sobrevivir, sino vivir de verdad, con intensidad y plenitud. A veces ocurre que nos acostumbramos a sobrevivir, que en realidad no es vivir es tan solo no morirse, pero eso no es vivir, eso es sobrevivir. Para vivir hay que arriesgarse, hay que jugar, hay que experimentar, hay que sentir, hay que dar, hay que recibir. Por eso decimos Vivir unido a Sentir y a Compartir.

En Yoga Celestial tienes que sentir. Si estás sin sentir es como si no vivieras, simplemente no te mueres pero realmente no estás experimentando la existencia. Algunas veces me encuentro con personas que se acercan a las clases de yoga con la intención de hacer unos ejercicios técnicos que les permitan relajarse pero con la premisa de no sentir nada, de no experimentar nada y de no relacionarse con nadie.  A veces por miedo y otras por ignorancia espiritual dicen - quiero un yoga aséptico sin implicación, sin que me pasen cosas -  y yo me pregunto ¿Se puede hacer yoga sin implicación, sin experiencias, sin transformación? Pues no ¿No será ese principalmente el problema del estrés o la ansiedad y la falta de propósito en la vida? ¿No será la clave del problema el hecho de querer estar sin sentir vínculos, sin sentir emociones y sobre todo sin sentir a Dios?.

Tienes que darte cuenta de que sentir es una parte importantísima de ti. Si te niegas a ti mismo/a la posibilidad de sentir, si niegas tus sentimientos o te quieres esconder de ellos porque piensas que te pueden hacer daño, entonces dejas de experimentar la vida, dejas de sentir la vida, dejas de vivir. Sentir es estar en comunión contigo, atreverte, quitar el miedo, experimentar y hacer que tus sentimientos empiecen a abrir el corazón.

Solo existe un Yoga que realmente sea perfecto y es aquel yoga del que te enamoras. Solo existe un camino verdadero aquel que siente tu corazón. No importa si es mejor o peor o si sigues grandes linajes o vías creativas sino que lo realmente importante es si pones tu alma en lo que haces o no.

El Yoga Celestial es un yoga con alma, un yoga con corazón y un yoga libre de prejuicios o impedimentos. El camino está abierto solo tienes que recorrerlo y sobre todo enamorarte de él porque solo así tendrá sentido real para ti al final de tu vida y en cada uno de sus pasos. Si hay amor no puede haber error porque Dios es amor. Nos lo han dicho los Maestros, los Gurús y los Santos. Nos lo han dicho con sus vidas y a menudo con sus muertes; el camino del alma, el camino del corazón es el camino de la hermandad universal, del amor incondicional y de la compasión por todos los seres y eso solo se puede realizar a través del sentimiento de unidad es decir sintiendo el vinculo que nos une.

Vivir, sentir, compartir, es una síntesis del camino espiritual. Para compartir lo primero es reconocernos a nosotros mismos como un ser espiritual digno de la mayor alabanza y también necesitamos ser capaces de reconocer que los demás también son seres dignos de la mayor alabanza. Esto te lleva a la honorabilidad de relacionarte con la presencia del otro y su grandeza… solo así podremos realizar el gozo del encuentro entre dos almas que comparten lo que son en el mismo nivel de dignidad y reconocimiento mutuo.

Comprender que eres alguien capaz de recibir es sumamente importante para entrar en la unión celestial con Dios. Tienes que tenerte en cuenta a ti mismo/a en esta ecuación. Tienes que saber que tu felicidad es importante, que la felicidad es importante, que tienes derecho a vivir, que tienes derecho a sentir y que tienes el privilegio de compartir. Es un privilegio, nunca una obligación.

Es el amor lo que realmente te invita, te llama, te atrae, te sostiene como una vibración sagrada, como una emanación de sabiduría que procede del mismo Dios. Comprender eso es darse cuenta, darse cuenta es asumir la conciencia, elevarse en conciencia. Aquellos que están destinados a compartir alcanzan el camino de la belleza cuando al fin comprenden cual es la verdad de su Ser y se atreven a ser quienes realmente son.

DEL ACUERDO AL RECUERDO

Así me dijeron los Maestros Celestiales que es camino del Yoga Celestial... "del acuerdo al recuerdo".

Para recordar quienes somos y de donde venimos primero tenemos que llegar a un gran acuerdo con nosotros mismos, con Dios y con la existencia misma. Este acuerdo interno supone que tenemos que acordar una tregua o aún mejor la paz definitiva en nuestro interior. Es la paz del alma que buscamos y que se basa en un conflicto entre el ego (la personalidad limitada y separada) y el alma (nuestra pureza divina). Para que el alma ascienda y entre en contacto con el Alma Universal debemos eliminar ese conflicto y rendirnos a la belleza indescriptible del creador del Universo.

Esto es de vital importancia porque cuando buscamos la paz es que no la tenemos y eso significa que en algún lugar de ti mismo/a se encuentra establecido un estado de guerra. Esa guerra interior entre el ego y el alma, es una guerra entre nuestra personalidad terrenal y transitoria y la parte de nosotros mismos que está en contacto con Dios y con la eternidad. Esta guerra es la que todo ser humano sostiene a lo largo de la vida del resultado de la misma depende que sea capaz de aceptar el "reino de los cielos" o que siga sus impulsos egoístas aún después de muerte negándose a si mismo el estado de dicha y gozo supremo de estar en al presencia del Creador.

Para realizar ese paso podemos seguir dos caminos diferentes. Uno es el camino interminable de sanación en el que primero tratamos de curar las heridas de nuestra psique para sentirnos dignos de entrar en el reino de Dios; el otro se llama Ascensión y se trata de elevarnos a la frecuencia en la que la conciencia nos permite comprender que no existen heridas ya esa mismas heridas son fruto de la ignorancia.

Si seguimos el camino de la sanación sin darnos cuenta estamos colocando todo el poder en lo que no es, en lo que necesitamos cambiar y en lo que supuestamente es erróneo de esa manera estamos alimentando sin darnos cuenta lo que queremos combatir. Si por el contrario comenzamos el camino de Iluminación y Ascensión empezamos a poner todo el caudal energético de nuestro ser en lo que si es, lo que realmente queremos y en lo que deseamos conseguir.

Eso no significa que no podamos hacer alguna vez depuraciones o que si lo necesitamos no podamos tomar las medicinas necesarias para recupera la salud o trabajar algún aspecto concreto de nuestra alma sino que debemos poner el énfasis en lo positivo y no en luchar contra lo negativo, de esa manera en vez de sanar el ego alimentamos el alma pasaremos de un sistema de sanación a un sistema de alimentación.

Cuando hemos establecido la paz interior entonces empezamos a recordar y decimos - Ahhh ahora me acuerdo... ¡claro! si yo no soy solamente este cuerpo... si yo necesito nada en realidad... si todo han sido regalos,,, si yo pertenezco a Dios... Si Dios es el amor y su Luz ilumina el Universo...

 

 


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